miércoles, 26 de marzo de 2014

¡Un nuevo videojuego de Mordheim!

Focus Home Interactive ha hecho público hoy un nuevo juego de ¡Mordheim!

Por lo visto será un RPG por turnos, estilo XCOM, pero ambientado en nuestra amada y peligrosa Ciudad de los Condenados. Tendrá la opción de juego en solitario y también multijugador. Aquí podéis ver algunas imágenes donde aparecen skavens y soldados del Imperio:




De momento no se sabe si será para PC o para alguna consola, o para ambos. La cuenta de twitter del juego, aquí.

martes, 18 de marzo de 2014

Desafío Wargames Zaragoza

En el grupo de Facebook Oldhammer España han colgado esto. Lo pongo aquí por darle un poco de difusión.


En palabras de Mr. Carlos Pantojo:
Hola amigos. Una cita que no os podeis perder es la de Desafiio Wargames en Zaragoza el 28-29 de Junio. El año pasado fue su primera edición y fue brutal y este año va a crecer y a ser mejor. Desde mi grupo de modelistas, nos vamos a encargar de un torneo de pintura y estoy barajando el hacer una epqueña exposición de oldhammer (pintura,no juego) si no es para este año para el siguiente, ya veremos como andamos de tiempo. Si podeis ir y os apetece no dudeis en poneros en contacto conmigo para tomar una cervecita alli. Os espero!

lunes, 17 de marzo de 2014

Rolemaster: el Rey de Andrajos (VI y final)

Hay dos versiones que explican satisfactoriamente el final de esta historia: la versión corta y la larga. Pondré las dos para que el lector elija su preferida.

Versión corta

Devastación completa, muchos muertos.

Versión larga

El grupo ha huido ante el poderío numérico del campamento montañés. ¿Qué hacer? ¿Tratar de atacar por otro sitio? ¿Intentar derrumbar esa extraña construcción repleta de nieve sobre ellos? ¿Atacar a lo loco de nuevo?

Recordemos que habían rescatado a un pobre niño de los montañeses. Dice que su hermana, que había sido apresada junto a él, hace un par de días que desapareció para que "el Rey la devorase". Qué brutos.

El plan que trazan finalmente consiste en lo siguiente: se dividirán en dos grupos, uno que avanzará hacia el campamento por el camino principal y otro por el desfiladero que usaron en su primera incursión. Ailon decide redimirse de sus crímenes escalando en solitario hacia la estructura sobre el campamento, cosa que le llevará varias horas. El grupo que avanzará por la entrada principal está formado por Gáladhon, Amanaxi y Xhioj. El grupo B lo forman Siegfried, Ublag, Gorflim, Vania y Wulgrum. Qué lío de nombres, ¿verdad?

Durante varias horas, ambos grupos van acercándose al campamento montañés con cierto sigilo. Al atardecer, el grupo A ve a tres jinetes montañeses alejándose de su base con cierta prisa. Logran emboscarlos (es decir, masacrarlos) antes de que puedan buscar refuerzos o huir. Xhioj y Amanaki entran en calor y deciden acercarse más al campamento, con ansias asesinas. Gáladhon, precavido por naturaleza, se queda atrás cuidando al pobre niño rescatado.

El grupo B es más errático, seguramente porque, a mayor número de héroes, más tiempo perdido en discusiones. Después de mucho pensar, hacen lo que todos querían hacer al principio, que era cargar como simios rabiosos contra los montañeses... Un duro combate se entabla en el desfiladero, sin que los montañeses puedan aprovechar su superioridad numérica debido a la estrechez de la zona. Wulgrum aprovecha para tomarse una poción de velocidad y se convierte en una especie de máquina de repartir hostias como panes. Ublag recurre a su furor bárbaro y parte hombres en dos con cada golpe. Los montañeses están aterrados ante el poderío de ambos guerreros. 

Por supuesto, Xhioj y Amanaki aprovechan el ataque para cargar ladera arriba como salvajes. Por desgracia para ellos, un par de arqueros montañeses les desgracian a flechazos, dejándolos gravemente heridos. Cabe mencionar que Xhioj, perdiendo 5 puntos de vida por asalto, aún se preocupaba más por aniquilar enemigos que por sobrevivir.

Gelodoc, ceñudo, contempla a sus hombres masacrados. No parece especialmente preocupado, aunque sí más molesto que de costumbre. En ese instante, los luchadores se dan cuenta de que algo pequeño, redondo y pálido cae desde lo alto de la montaña, rebotando hasta caer en el campamento. Se trata de la cabeza del desgraciado Ailon. Los que miran hacia arriba pueden ver una sombra alta y oscura, encaramada sobre el parapeto de nieve y con una espada ensangrentada en la mano. Gelodoc la mira fijamente y parece tomar una decisión. Uno de sus hombres ve su expresión y corre a su lado, implorándole: "por favor señor, ¡no! ¡No lo hagáis!". Gelodoc le aparta con desprecio:

- Aparta, gusano -dice con voz helada.

Mira hacia la sombra y asiente con la cabeza. Mientras sus hombres mueren, el espectro alza el arma durante largos segundos y luego la deja caer con fuerza sobre la nieve bajo sus pies. Se escucha un estruendo grave y toda la ladera comienza a vibrar. La nieve comienza a caer, primero en pequeños montones y luego como un torrente de muerte helada, sobre el campamento. Los montañeses siguen atacando con devoción fanática, mientras los aventureros tratan de salir de la zona del impacto. Algunos, como Wulgrum y Ublag, corren hasta ponerse a salvo, mientras otros son engullidos por la marea de nieve, rocas y maderos destrozados. Lo último que ven es la figura de Gelodoc, en el centro del campamento, con los brazos abiertos como si diese la bienvenida a la mortal avalancha.

Nada se mueve durante unos momentos. Luego, en lo alto de la enorme montaña de nieve recién caída, una figura emerge. Se trata de Gelodoc. Se sacude la nieve y solo dirige a su antigua base una breve mirada. Después junta sus manos, parece salmodiar algo y echa a correr. Con un paso imposiblemente rápido y seguro, se pierde en la distancia, corriendo sobre el manto blanco.

Un tiempo después...

Gáladhon, que ha visto el desastre desde lejos, se acerca y comieza a buscar a sus amigos. Aparecen algunos cadáveres de montañeses, azulados ya por el frío. Consigue desenterrar a Amanaki y Xhioj, con la nieve teñida de rojo a su alrededor. Con la ayuda de Gorflim consigue estabilizar sus heridas: ninguno de los dos morirá, al menos ahora mismo. Wulgrum y Ublag se unen al rescate y desentierran a los helados pero vivos Vania y Siegfried.

El Gobernador Tarik
El grupo ha conseguido exterminar a los montañeses. Si bien es verdad que Gelodoc ha conseguido huir, su potencial ha quedado muy mermado al perder a todos sus hombres. Dos de los Ceor Fachen, los temibles Muertos Mutilados del Rey de Andrajos, también han sido destruidos. De momento nadie ha dado con el Rey, si bien sus planes han quedado muy debilitados. Como nota al margen, Xhioj busca la cabeza de Ailon para enviársela al señor Testanera explicándole que se trata del secuestrador de su hija. Como no encuentra la cabeza, coge cualquier cabeza de entre los muertos montañeses...

De vuelta en Winarom, días después. el grupo asiste a una recepción donde se les nombra miembros honorarios de la Guardia* y se les obsequia con las armas y armadura de mallas de la ciudad. Allí al fin conocen al Gobernador Tarik, que les dedica un pequeño discurso donde ensalza su heroica y violenta actuación**.

Si creéis que Gelodoc y el Rey se darán por vencidos, puede que acertéis. Pero lo más probable es que no.


* O sea, que Tarik podrá llamarlos prácticamente cuando se le antoje pero sin tener que pagarles. Tarik es un tío práctico.

** También dedica discursos a los demás temas que se trataron ese día, ya que aprovechó la reunión para tratar un montón de asuntos distintos a la batallita con los montañeses. Tarik es un tío práctico.

lunes, 3 de marzo de 2014

Rolemaster: el Rey de Andrajos (V)

Bueno, bueno... Parece que los aventureros finalmente han encontrado un objetivo adecuado para desatar su ira. Obligando al asustado Ailon a marchar con ellos en calidad de guía, parten hacia el norte en busca del campamento base de Gelodoc y sus montañeses. Se avecinan tres días de viaje por tierras frías y poco pobladas, y seguramente un colofón violento y lleno de entrañas.

Lo primero que ven en su viaje es una humareda negra que se levanta no lejos del camino. Se acercan y comprueban que la granja de la familia de pastores de Breloc ha sido atacada (por otras personas, quiero decir) e incendiada. En el interior encuentran algunos cuerpos, pero no hay rastro de los dos niños que habían visto. Parece que la familia ha pagado caro su flirtreo con los montañeses y, sobre todo, haber dado información al grupo (aunque fuese poca).

Esa misma noche acampan a una respetable distancia de Winarom. El tiempo es frío y la noche parece tranquila. Ya casi al alba, un jinete pasa cerca del campamento apresuradamente, sin ver al grupo. Le dan el alto y resulta ser un soldado de Ciudad Lacustre (la mayor ciudad de la zona, río abajo) que regresa de una misión de exploración. Cuenta, asustado, como en mitad de la noche vio unas siniestras formas humanas vestidas de negro, que le produjeron un gran terror. Advierte a los aventureros que tengan cuidado en estas tierras, pues además de esas "sombras" hay grupos errantes de montañeses de actitud hosca. Dicho esto, prosigue su viaje hacia Winarom.

Al día siguiente se produce un encuentro que acaba, como no podía ser de otra forma, en violencia. Apenas se ponen en camino, el grupo ve a lo lejos otro campamento. Son cuatro hombres, dos de ellos a caballo, que están recogiendo sus pertrechos y se disponen a seguir su viaje hacia el norte. Parecen montañeses. Vania y Gáladhon, los más sigilosos, les siguen a cierta distancia, mientras el resto del grupo va un poco más atrás. Unos kilómetros más adelante, los montañeses se percatan de que el grupo les sigue y se detienen. El que parece el líder da unas cuantas órdenes y galopa hacia el norte con su caballo. Los demás se vuelven, dispuestos a combatir. Vacilan un momento cuando ven aparecer al resto del grupo, pero ya es muy tarde para evitar la lucha. Xhioj parece empeñado en pifiar una y otra vez con su temible hacha, ofreciendo un lamentable espectáculo. Wulgrum apalea a uno de los montañeses, mientras Gáladhon deja turulato al jinete con sus poderes mentales. Curiosamente, la más letal del grupo resulta ser Vania, la ladrona.

Amanaki, por su parte, sale disparado con su corcel tras el líder del grupo, que no se percata de ello hasta que tiene al nómada casi encima. Amanaki hace una espléndida demostración de lucha a caballo: a flechazos derriba al montañes y acaba matándolo cuando ve que está poco dispuesto a rendirse.

Ninguno de los montañeses sobrevive al encuentro. Todos llevan el colgante del Rey de Andrajos. Ailon dice que en el campamento puede haber veinte o treinta hombres pero, a la vista del poderío del grupo, empieza a pensar que la victoria no es descabellada...

Día y medio más tarde, el grupo llega a las cercanías de la base de operaciones montañesa. Ailon, que ya la ha visitado, la describe con detalle y les recomienda encarecidamente no atacar a lo loco. Al final deciden rodear la montaña en cuya ladera se asienta el campamento, tratando de encontrar una ruta alternativa para infiltrarse. Esa misma noche se internan en las montañas y encuentran un desfiladero, razonablemente transitable, que desemboca en el campamento. Vania, por ser la más dotada para asuntos subrepticios, se interna en el campamento y lo que ve es lo siguiente: alrededor de doce tiendas de pieles, con una más grande en el centro y un par de hogueras y braseros encendidos. El campamento se asienta sobre un "escalón" natural en la ladera de la montaña, y a su entrada principal se llega subiendo un camino en zigzag que asciende por la propia ladera.

No contenta con esta exploración, Vania decide entrar en una de las tiendas, a ver qué hay... Hace esto varias veces y asesina silenciosamente a cuatro pobres montañeses dormidos. Gáladhon, con élfico sigilo, se le une; entre ambos escuchan lo que parece ser la voz de un niño y no dudan en entrar en la tienda de la que proviene. Allí ven a un pobre chaval atado a un poste, uno de los hijos de la familia Cunlac. Gáladhon lo desata y planea cómo salvarlo; luego cambia de opinión y busca una antorcha con la que empezar un inocente fuego en las tiendas.

Mientras tanto, Amanaki el Nómada también se escurre en las sombras y encuentra una buena posición en las rocas que dominan el campamento. Saca su arco y espera a alguna presa interesante.

Justo en ese instante, las ansias asesinas de Vania hacen que se encuentre con un montañés trasnochador, que se sorprende de verla. La pelea que sigue alerta a todo el campamento y hace que todos tengan que huir perseguidos por una veintena de montañeses. En ese instante, una figura emerge de la gran tienda central, echa un vistazo a las llamas que lamen ya alguna de las tiendas y escucha el jaleo. Con gran aplomo ordena a los hombres que apaguen las llamas y aplasten a los intrusos. Es Gelodoc, el líder de los montañeses del Rey de Andrajos. A pesar de su férrea presencia, una flecha bien dirigida por Amanaki le obliga a buscar refugio. ¡El nómada ha estado a punto de acabar con su vida! Gelodoc toma buena nota mental de prevenirse contra futuras incursiones por parte de intrépidos aventureros.

Gelodoc, sonriendo
El grupo entero sale corriendo ante la seperioridad numérica de los montañeses. Xhioj, hombre de constitución fuerte pero no muy ágil, se va quedando atrás hasta que el más ágil de los perseguidores le alcanza. Se vuelve y ve a un montañés fornido con un enorme hacha; con tan mala suerte que resbala al tratar de atacarlo y cae rodando por el borde del desfiladero hacia un destino desconocido. Los demás alcanzan sus caballos, dejando atrás a los montañeses.

Merece la pena mencionar que, mientras huyen, un par de aventureros ven una extraña construcción en la ladera de la montaña, sobre el campamento. Parece una especie de parapeto o defensa contra la nieve, como un tejado construido precariamente con troncos y listones. Un retorcido sendero de aspecto peligroso sube desde el campamento hasta esa especie de "dique", permitiendo a los montañeses acceder a él. Sobre el parapeto se acumulan grandes cantidades de nieve. ¿Cuál puede ser su utilidad?

Han sobrevivido a la primera incursión seria contra Gelodoc y sus hombres. Lo malo es que Xhioj se encuentra desaparecido en algún barranco y que el grupo ha perdido el factor sorpresa.
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